Jurisprudencia internacional la ratifica:

¿CUANTO MENOS VALE MI CASA FRENTE A UNA ANTENA REPETIDORA DE ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS?

Esta es una pregunta frecuente que hacen los propietarios de inmuebles que se sienten afectados por la presencia de Antenas emisoras y receptoras de ondas electromagnéticas que utilizan las empresas de telefonía celular en el mundo.

Antecedentes:

El importante avance tecnológico en materia de comunicaciones no solo ha masificado el uso de los teléfonos celulares sino también está afectando el paisaje urbano de todas las ciudades del mundo con la floreciente presencia de antenas de compañías telefónicas de celulares que se agregan a la congestión, cada vez mayor, de cables aéreos sobre las calles y vías públicas de las ciudades.

En un comienzo, hace no más de 10 años, aparecieron tímidamente las primeras antenas irradiantes de señales de las empresas de telefonía celular en las azoteas de los edificios más altos de Santiago y luego, rápidamente, se extendieron a sectores residenciales del sector oriente que tenían baja densidad alquilando o comprando casas para establecer el nuevo tipo de “arquitectura” con formas metálicas alargadas que se elevan al cielo por sobre el paisaje urbano y que han creando psicosis en sus mas cercanos residentes.

La polémica se inicia cuando se detecta, por una parte, que los instrumentos reguladores de la edificación y el urbanismo no las contemplan, llevando a legisladores de muchos países y a las autoridades municipales a buscar los antecedentes que les permita intervenir en la regulación sobre esta materia.

En nuestro país, una moción de la diputada señora Lily Pérez y de los diputados señores Ibáñez, Víctor Pérez y Dittborn estudian el tema y buscan consenso para modificar la Ley 18.168 General de Telecomunicaciones por cuanto en dicho instrumento legal no se contemplan regulaciones detalladas, ni acciones de protección a la ciudadanía. Esta situación de vacío legal, unida a fundados estudios científicos que evidencian potenciales daños o alteraciones en la salud de las personas y en el funcionamiento de los artefactos electrónicos, al estar en la cercanía de antenas de emisión de ondas electromagnéticas, ha provocado fundada alarma pública.

Sobre esta materia se ha escrito mucho y se han defendido ambas posiciones, la de los que sustentan que estas ondas electromagnéticas no producen daño a la salud y aquellos que aseguran que si les afecta,

Por su parte, la OMS Organización Mundial de la Salud ha realizado una serie de recomendaciones, entre las que se encuentran:
1. Que se cumplan estrictamente las normas de seguridad nacional e internacional.
2. Que se tomen precauciones cuando se utilicen teléfonos móviles en las proximidades de los equipos electromédicos, sistemas aéreos de navegación, y dispositivos como marcapasos y audífonos.
3. Que se consulte con las autoridades locales y el público para la ubicación de antenas.
4. Que se pongan en marcha eficaces sistemas de información sanitaria y de comunicación entre científicos, gobiernos, industria y los ciudadanos.

Esta situación a llevado a muchos grupos de residentes de diferentes ciudades del mundo a elevar su voz a las autoridades para que intervengan en este asunto.
En España:
“El desarrollo de la telefonía móvil ha experimentado un crecimiento casi exponencial que ha supuesto la proliferación de redes de telefonía móvil y un aumento significativo de la contaminación electromagnética y de la percepción social del riesgo asociado a estas infraestructuras. La legislación no ha resuelto el impacto social y ambiental de las redes de telefonía móvil. La movilización social y ecologista ha obligado a algunas comunidades autónomas a establecer normativas más preventivas y niveles de exposición al público más restrictivo. Es necesaria una directiva europea que sirva como un instrumento real para hacer compatible desarrollo de la telefonía móvil y salud pública. “
El Ayuntamiento de Elda (Alicante) ha aprobado una ordenanza que obliga a retirar todas las antenas de telefonía móvil de la ciudad, aunque tengan licencia. La oposición a estas instalaciones, por razones de salud, crece y cada día son más los ayuntamientos que aprueban moratorias. En Murcia, Amena se ha negado a desconectar una veintena de antenas y el consistorio ha acudido al juez.
Una sentencia judicial en Murcia (España)
El sábado 20 de abril de 2002, en el diario La Verdad de Murcia, España, se publica el reconocimiento por vez primera de una jueza, sobre los posibles daños a la salud de las antenas de teléfonos móviles.
En Inglaterra:

EXTRACTOS DE LA PONENCIA DE M.P. MR. BERCOW (BUCKINGHAM) ANTE LA CÁMARA DE LOS COMUNES, PRESENTANDO UNA PROPUESTA PARA REGULAR EL DESARROLLO DE ANTENAS DE TELECOMUNICACIONES EN EL REINO UNIDO.

18 de Enero de 2000.
...Nada en la propuesta que presento hoy busca impedir el legítimo crecimiento de esa industria, ni podría hacerlo, desde mi valoración. Sin embargo, la Cámara reconocerá que existe una amplia preocupación en los campos de la salud y del entorno con relación a los teléfonos móviles en general, y la frenética proliferación de antenas en particular.
...Me refería a la ansiedad acerca de la amenaza para la salud humana. El Gobierno argumenta que no hay pruebas concluyentes de amenaza para la salud. Sin embargo, estudios desarrollados en Australia, Polonia, Suecia y Estados Unidos han alzado el espectro de alteraciones en la pronunciación, fatiga, dolor de cabeza, pérdida de memoria, irritación cutánea, daño al sistema inmunológico, daño cerebral y cáncer.
La ansiedad acerca de esas condiciones es tal que, en Estados Unidos, no menos de 39 Estados han decidido hasta la fecha impedir cualquier erección de antenas de telecomunicación hasta que se genere una mayor confianza en la tecnología, mientras que en Australia se ha impuesto una prohibición a la erección de tales torres a menos de 500 metros de casas, hospitales y colegios.

En Argentina:

En la Ciudad de Buenos Aires, las antenas de telefonía celular deben cumplir antes de instalarse con el procedimiento de evaluación de impacto ambiental (que establece la ley 123, modificada por la 452). La Dirección General de Política y Evaluación Ambiental nos ha informado que ninguna de los miles de antenas que vemos ha cumplido con ese procedimiento. Esto significa que la Ciudad simplemente no sabe si alguna de esas antenas está emitiendo ondas electromagnéticas de un modo que pueda ser perjudicial para la salud.
En todo el mundo existe una gran preocupación por los riesgos para la salud que implican los campos electromagnéticos, a punto tal que muchas ciudades han retirado todas las antenas de telefonía celular de sus respectivos cascos urbanos. Otras han establecido fuertes restricciones a este tipo de instalaciones, tales como ponerlas a una apreciable distancia de escuelas, jardines de infantes y geriátricos. Buenos Aires tiene una normativa mucho más atrasada que otras ciudades, ya que todavía no ha reconocido en la misma medida los graves riesgos que puede implicar la contaminación electromagnética. Y aún así, no se observan signos de hacer cumplir las escasas normas existentes.
En Italia:
Italia aprueba una ley restrictiva que prevé multas
El Parlamento italiano dio luz verde ayer a una restrictiva legislación contra la contaminación electromagnética, que convierte a Italia en uno de los países pioneros en la lucha contra esta amenaza medioambiental, informa Efe. En España, el Ministerio de Ciencia y Tecnología prepara un documento similar que está despertando mucha expectación entre técnicos y plataformas vecinales. La nueva ley, que sustituye a otra de 1992, pretende proteger la salud de los ciudadanos que residen cerca de torres de alta tensión, repetidores de televisión o antenas para la cobertura de teléfonos móviles, y establece elevadas multas para los propietarios de instalaciones que superen los límites de radiación permitidos
SUIZA ADOPTA LIMITACIONES ESTRICTAS PARA ANTENAS DE MÓVILES Y LÍNEAS DE ALTA TENSIÓN

(Breves extractos de la noticia aparecida en Microwave News, Enero/Febrero 2000).

El gobierno suizo ha adoptado un nuevo estándar restrictivo para la exposición pública a líneas de alta tensión y antenas de comunicaciones para teléfonos móviles, emisiones de radio y TV. Las nuevas normas, que entraron en vigor el 1 de Febrero, son similares a las existentes en Rusia y China y están entre las más duras del mundo.

En Australia:
Seis municipios establecen la distancia de 500 m de seguridad entre las antenas y las viviendas.

Toronto, Canadá: se propone la distancia de 200 metros.

Bélgica: Universidad de Louvain, dice que la distancia para que no haya presencia humana debe de ser de 64 m. El pasado 6 de marzo el Consejo de Estado pronunció una sentencia contra la todopoderosa Belgacom y Movilstar negándoles el implantamiento de unas antenas de base para la transmisión de señales de teléfonos celulares GSM.

Suiza: el gobierno suizo ha adoptado a partir del 1 de febrero un nuevo estándar restrictivo para la exposición pública a líneas de alta tensión y antenas de comunicaciones de radio y TV.

España: El ingeniero industrial D. Miguel Muntané Condeminas en su informe “Nueve Grados de Riesgo Sanitario por Radiación Electromagnética en Telefonía Móvil”, declara “Es necesario ser conscientes de las elevadas potencias de radiación de microondas emitidas por emisores abiertos, sin garantía sanitaria, para valorar el riesgo sobre la salud por UNA antena de estación base y UN emisor portátil de un teléfono móvil”, “…. Los niveles de riesgo sanitario y distancias de seguridad que han de proteger de forma especial a niños, niñas y mujeres embarazadas”.

En Chile
El Seremi de Transporte y Telecomunicaciones, Miguel Reyes, afirmó que deberían ser las municipalidades las encargadas de definir los lugares de emplazamiento, aunque tampoco existe claridad al respecto.
La proliferación de las antenas de teléfonos celulares en la intercomuna y sus posibles daños a la salud es un tema que a la autoridad de telecomunicaciones no le corresponde fiscalizar, afirmó el seremi de Transporte y Telecomunicaciones, Miguel Reyes.
Reyes dijo que no se tiene un cálculo a nivel provincial exacto de la cantidad de antenas instaladas por la gran cantidad de servicios de telecomunicaciones que necesitan de estos aparatos. En los últimos días habitantes de sectores residenciales de distintas ciudades del país, donde están emplazadas estas antenas, han protestado por el supuesto daño que las ondas electromagnéticas provocarían en la salud de las personas.
Conscientes de todos los efectos de la contaminación electromagnética, las organizaciones Alianza Contra la Contaminación Electromagnética, RENACE y Forja, entregaron a los integrantes de la Comisión de Obras Públicas y Telecomunicaciones de la Cámara de Diputados una serie de indicaciones ante la necesidad de regular la instalación indiscriminada de antenas de telefonía móvil, las que ponen en riesgo la integridad física y síquica de las personas, ocasionando una paulatino deterioro de la calidad de vida de los afectados, la privación o perturbación de sus derechos de vista, luz y la disminución del valor de los inmuebles, entre otros.
RENACE Y FORJA opinan, entre otras situaciones:
• Que debe existir una real participación ciudadana, a través de una ordenanza municipal que determine las zonas o lugares específicos de la comuna donde se puedan instalar las torres destinadas a soportar antenas, para proveer servicios de telecomunicaciones y aquellos, en los que dicha instalación está prohibida.
• Que en ningún caso las antenas puedan instalarse a menos de 300 metros de establecimientos educacionales públicos o privados, centros de salud, jardines infantiles, salas cunas, hogares de ancianos u otras áreas sensibles de protección. Respecto de zonas residenciales, no podrán instalarse antenas de telefonía celular a menos de 150 metros.
• Para otorgar una concesión de instalación a una antena de transmisión celular, la empresa deberá acompañar, además de los requisitos mencionados en la ley y en el proyecto de modificación, un estudio de impacto ambiental.
¿Qué sucede cuando una persona vive, duerme, trabaja, juega o estudia, mes tras mes y año tras año, cerca de una antena de telefonía móvil?. Su cuerpo se va a ver expuesto de manera continuada a niveles de emisión mucho más bajos que los que recomiendan las normas de protección (que solo tienen en cuenta exposiciones cortas, por ejemplo de 6 minutos). No se van a producir quemaduras ni calentamiento, que requieren niveles muy altos, pero muchos científicos avisan de que se pueden producir otro tipo de efectos no térmicos, derivados de niveles mucho más bajos y de una exposición a largo plazo. Estos efectos, podrían producirse en las personas que pasan largos periodos de tiempo en un radio de hasta 300 o 500 metros de una antena, (teniendo en cuenta que cuanto más cerca se esté, más alta será la potencia que se esté recibiendo).

Por eso, muchos países y ciudades, como Suiza, Italia, Suecia, los Países del Este (que llevan décadas investigando este tema), ciudades Australianas, la ciudad de Toronto (en Canadá), Salzburgo (Austria), y últimamente algunas ciudades españolas, han establecido normas que obligan a situar las antenas a 100, 200 e incluso 500 metros de lugares habitados. En todo caso, estas normas establecen niveles de exposición para seres humanos muy inferiores a los que se permiten actualmente en España, y hacen especial hincapié en apartar este tipo de instalaciones de colegios y residencias geriátricas, ya que algunos estudios científicos sugieren que niños y ancianos pueden ser los más afectados por una exposición continuada.

En estos países y ciudades, se está aplicando actualmente una política de precaución, ya que algunas investigaciones científicas han establecido que la población expuesta de forma continuada a niveles de radiación similares a los emitidos por las antenas de telefonía móvil podrían experimentar un incremento de: abortos, daños en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro y en la presión sanguínea, descenso de los niveles de melatonina, depresiones, insomnio, dolores de cabeza, síndrome de fatiga crónica, afección del sistema inmunológico, cáncer, tumores cerebrales y leucemia infantil.
La discusión sobre el tema que las ondas electromagnéticas causan estas enfermedades y otras alteraciones del comportamiento, depresión, ansiedad, leucemia infantil, cáncer, enfermedad de Alzheimer, alergias, abortos, malformaciones congénitas, etc., va a continuar por largo tiempo; pues es un tema difícil y seguirán las investigaciones y continuarán los que digan que el efecto es mínimo o que no lo hay y también los que se sientan directamente amenazados por ellas.
Pero en todo caso es evidente que no se puede aplicar la política de "esperar y ver que pasa". La gente tiene derecho a que en caso de duda se tomen precauciones, a que las autoridades y la administración apliquen el PRINCIPIO DE PREVENCION y se movilicen para ofrecer soluciones a los ciudadanos.
Este tipo de noticias, tengan o no fundamento científico, tienen un claro efecto sobre el valor de la propiedad inmobiliaria, ya que una persona que haya leído este tipo de noticias, lo pensará dos veces antes de comprar una vivienda cercana a una antena.

Y es que como señalan los tribunales norteamericanos en temas similares (por ejemplo, "Criscuola v. Power Authority of the State of New York", "San Diego Gas and Electric Co. v. Daley"):

"Si el miedo tiene fundamento científico o no, es irrelevante, ya que la cuestión central es el impacto en el valor de mercado. Los efectos adversos para la salud no son el asunto en estos casos: el asunto es la completa indemnización al propietario por la pérdida del valor de su propiedad".

"La cuestión no es si la radiación electromagnética es o no peligrosa, sino la percepción pública del peligro que puede tener efectos devaluadores del precio de la propiedad".

Dado que la telefonía móvil es un fenómeno relativamente reciente, no existen todavía muchos estudios sobre los efectos en el mercado inmobiliario de la instalación de estas antenas. Pero existen numerosos estudios realizados en Estados Unidos en los últimos años, y que se refieren a viviendas cercanas a líneas eléctricas. Las conclusiones de estos estudios se pueden aplicar totalmente a las antenas de telefonía móvil, y ello porque existen una serie de elementos comunes, que de coincidir, producen un claro efecto en el mercado inmobiliario:

• ambas instalaciones emiten campos electromagnéticos, aunque en distintas frecuencias
• los científicos no se han puesto todavía de acuerdo sobre si esos campos son perjudiciales o no para la salud, y siguen investigando.
• son instalaciones muy visibles y cercanas a las viviendas, escuelas, parques, etc.
• publicidad en radio, prensa y televisión locales, sobre manifestaciones, protestas y denuncias, relacionados con posibles efectos en la salud de este tipo de instalaciones.

Así, en una encuesta realizada entre tasadores inmobiliarios, un 84% de los encuestados creía que los campos electromagnéticos derivados de líneas eléctricas reducían el valor de las propiedades cercanas y disminuían los precios de venta, al mismo tiempo que alargaban el tiempo medio de venta.

También se señalaban dificultades para obtener financiación e hipotecas para estas propiedades. Otros estudios concluían que el valor de las propiedades cercanas a las líneas eléctricas es de un 12 a un 30% menor que el valor de otras propiedades.

Como hemos dicho, este fenómeno se está produciendo ya en España, en relación con las viviendas que tienen instalada una antena de telefonía móvil en sus azoteas, afectando también al valor de los edificios colindantes, que reciben directamente la emisión de la antena. Y es previsible, que ante el aumento de información y de noticias en los medios de comunicación, este fenómeno se incremente en el futuro. Por eso, puede hablarse, sin duda, de un posible efecto perjudicial derivado de la instalación de una antena de telefonía móvil, sobre las viviendas del edificio donde se instale la antena, y sobre los edificios cercanos.

Daño psíquico y moral a vecinos del inmueble y a terceros.

De toda la lectura disponible sobre este tema se desprende que actualmente no existe consenso científico sobre la peligrosidad o no de los campos electromagnéticos. Pero lo cierto es que se sigue investigando y recomendando políticas de precaución en la instalación de antenas.

Si una persona no sabe nada de estos temas, o piensa que las antenas no son perjudiciales hasta que los científicos establezcan de forma concluyente lo contrario, seguirá desarrollando su vida de forma normal, sin verse preocupado por la nueva antena que acaban de instalar en su edificio o en el edificio de enfrente.

¿Pero que sucede con los propietarios que tengan dudas y temores ante la falta de consenso científico y las noticias aparecidas?. Si los demás propietarios de un condominio no sienten ese temor y votan a favor de la instalación de la antena, el "disidente" se verá obligado a vivir, día tras día, en una vivienda que recibe continuamente emisiones, sabiendo que pueden ser perjudiciales para su salud y la de sus familiares, y cuyos efectos a largo plazo, siguen investigándose. Es imaginable la presión que pueden sufrir determinadas personas, ante la mención de palabras como cáncer y leucemia infantil, al nivel de producir estrés que si está considerada una enfermedad.

En este sentido, existen multitud de estudios que muestran que la imposición de este tipo de riesgo ("inaceptable") para algunas personas, puede por si misma, producir efectos perjudiciales en la salud física y mental. Las investigaciones han demostrado la existencia de un alto riesgo de estrés psicológico en las personas crónicamente expuestas a riesgos medioambientales inciertos, incluso aunque no exista en realidad la exposición al agente físico temido.

Recientemente, en el mes de mayo de 2000, se ha dictado la primera sentencia en España que condena a una empresa por los campos electromagnéticos que un transformador genera en una vivienda. El contenido de esta sentencia es también extrapolable a los campos generados por las antenas de telefonía móvil. Destacamos de esta importante sentencia el siguiente párrafo:

"Si bien es cierto que no existe prueba actual de daño físico alguno, no lo es menos que se puede derivar la existencia de un daño moral que viene constituido y fundamentado en el elemental y normal desasosiego e intranquilidad que surge en unas personas, por la posibilidad de que donde se desarrollan los elementos más esenciales de su vida, esto es en su vivienda, se están produciendo una serie de emisiones que pudieran ser nocivas para la salud tanto de ellos como de sus hijos".

Responsabilidades administrativas y civiles que se pueden derivar para la Comunidad de Propietarios

En España se ha analizado posibles responsabilidades administrativa;, hay que tener en cuenta que la mayoría de los Ayuntamientos que actualmente han regulado la instalación de antenas de telefonía móvil en sus municipios, han establecido que de las infracciones que se cometan contra la normativa de instalación y conservación serán responsables solidarios, además de la empresa instaladora "el propietario o comunidad de propietarios del edificio o terreno en que se ubique la antena". Es muy posible que esta normativa, que van copiando unos Ayuntamientos de otros, se extienda en un futuro a muchas más ciudades españolas y al resto del mundo.

Pero lo que más debe sopesarse por una comunidad de propietarios, a la hora de permitir la instalación de una antena, es la responsabilidad civil que puede derivarse. Este es un elemento que hay que tener muy en cuenta a la hora de adoptar la decisión de instalar una antena en el edificio, ya que el beneficio que se obtenga hoy, puede ser superado con creces por la cuantía de las indemnizaciones a pagar a vecinos que se opusieron a la instalación y a terceros residentes de edificios cercanos. En este sentido, la comunidad va a obtener un beneficio económico por la instalación de la antena, por lo que debe asumir también la indemnización de los daños que puedan producirse a terceros derivados de esa instalación.

Los daños, pueden ser de varios tipos:

Daño patrimonial: al devaluarse el valor de las viviendas del edificio en el que se instala la antena, y de los edificios colindantes.

Daño físico: derivado de las posibles enfermedades y trastornos físicos que puedan causar las ondas electromagnéticas que de forma continuada reciban los residentes del inmueble y vecinos colindantes. Es cierto que este daño no se puede demostrar actualmente. Pero lo cierto es que existen multitud de investigaciones científicas en curso que no expondrán sus conclusiones hasta dentro de unos años. ¿Qué sucede si entonces se demuestra que las emisiones invisibles de las antenas, en niveles inferiores a los permitidos, y con una exposición residencial prolongada producen cáncer u otro tipo de enfermedades?. Las indemnizaciones pueden ser astronómicas, y nos encontraríamos ante un supuesto muy parecido al del tabaco o el amianto (en un principio se negó que fueran perjudiciales, demostrándose este extremo años después). En este sentido, una pauta muy clara la podrían dar las compañías de seguros: la mayoría se niega a asegurar los posibles daños que se puedan derivar de los campos electromagnéticos producidos por antenas de telefonía móvil. Algo totalmente lógico, porque los riesgos son inciertos, y las indemnizaciones a pagar en un futuro, podrían ser enormes.

Daño moral o psíquico: precisamente porque no existe actualmente certeza científica la incertidumbre, y el daño moral que se puede producir a determinadas personas al obligarlas a vivir cerca de esa posible fuente de riesgo, es algo constatable, y reconocido ya por los tribunales españoles. Este daño se podría producir tanto a propietarios del inmueble que vivan en el edificio y se opongan a la instalación, como a terceros ocupantes de edificios vecinos, que reciban directamente la emisión de una antena (en un radio de hasta 300 metros).

En este sentido, los tribunales españoles han reconocido en multitud de sentencias, que quien se lucra y obtiene un beneficio por una determinada instalación o actividad que tenga riesgos usuales o reglamentariamente previstos, ha de soportar las consecuencias de los daños y perjuicios que sean susceptibles de generarse, incluso en el caso de uso correcto de ese bien o servicio.

Por tanto, quien obtenga el provecho de la instalación de la antena de telefonía móvil (además, de la operadora, la comunidad de propietarios que obtiene una cantidad de dinero) tiene la obligación de indemnizar el quebranto o los daños que puedan surgir a terceros, a modo de contrapartida por el beneficio que está obteniendo ("quien se aprovecha de lo cómodo, tiene que aceptar también lo incómodo").

En este sentido, se entiende que existe culpa en toda acción u omisión generadora de un daño indemnizable, sin que sea bastante para desvirtuarla, el cumplimiento de Reglamentos, pues estos no alteran la responsabilidad de quienes los cumplan, cuando las medidas de seguridad y garantías se muestran insuficientes en la realidad para evitar eventos lesivos (Sentencias del Tribunal Supremo de 16 de octubre 1989, 8 de mayo, 8 y 26 de noviembre 1990, 28 mayo 1991, 7 abril 1997).

Esto significa que si la Comunidad de propietarios tiene constancia de que actualmente existen estudios científicos que ponen en duda la inocuidad de los campos electromagnéticos derivados de la antena, en niveles de exposición mucho más bajos que los que legalmente se permiten, y que aún así adopta el acuerdo de instalación de esa antena, puede verse obligada en un futuro a indemnizar a los propietarios que se opusieron a la instalación y a los vecinos de edificios colindantes.

Se podría acreditar que la Comunidad ha tenido constancia de la incertidumbre científica, cuando constara en el acta de la reunión esta manifestación o la oposición del algún propietario por motivos de salud o de depreciación del valor. También si se acredita que antes de la reunión se ha remitido a todos los propietarios información sobre estos extremos.

Estarían sujetos a indemnización los vecinos que votaron a favor de la instalación de la antena, y los que no salvaran su voto en la Junta. En este sentido, el artículo 9 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que es obligación de cada propietario observar la debida diligencia en el uso del inmueble y en sus relaciones con los demás titulares y responder ante éstos de las infracciones cometidas y los daños causados.

¿De qué cantidades estaríamos hablando?. Por ejemplo, en la sentencia de 14 de abril de 2000 del Juzgado de Primera Instancia Nº 6 de Murcia, se establece que en el caso de que no se impida que las radiaciones electromagnéticas penetren en la vivienda, los propietarios no pueden ser obligados al mantenimiento de una vivienda en donde no se les encuentre garantizado algo tan elemental como la salud de los ocupantes de la misma, y por lo tanto, deberá indemnizárseles con el importe de una vivienda de las mismas condiciones y características, en otro lugar. También deberá indemnizárseles con el importe de los alquileres que han tenido que abonar desde que se vieron obligados a abandonar su vivienda por el temor a los campos electromagnéticos que se introducían en la misma. Es decir, la indemnización supera el 100% del valor del inmueble.

Lo anterior, sin haberse probado ningún tipo de daño físico. En el caso de que en un futuro se demostrara la existencia de una enfermedad o muerte relacionada directamente con los campos electromagnéticos generados por la antena de telefonía móvil, las indemnizaciones al enfermo o sus familiares se elevarían considerablemente. También hay que tener en cuenta, que si existe alguna persona con marcapasos en el edificio, actualmente se considera que este aparato puede verse interferido por niveles de emisión muchos más bajos que los que se permiten legalmente.

También habría que indemnizar, si se demostrara que la preocupación, el temor y la ansiedad por estar viviendo cerca de esa posible fuente de riesgo, han generado algún tipo de trastorno psicológico o físico a algún habitante del inmueble o de los edificios vecinos.

Cualquier alteración de la estructura del edificio o de las cosas comunes afecta al título constitutivo, y requiere el voto favorable de todos los propietarios. Aunque solo un propietario se opusiera, no podría adoptarse validamente el acuerdo.

En este caso ¿la instalación de una antena de telefonía móvil y sus elementos anexos altera la estructura del edificio?. En principio, como ya dijimos se va a añadir un sobrepeso de varias toneladas. Deben estudiarse bien los puntos en los que se va a apoyar ese nuevo elemento. Y desde luego, en la mayoría de los casos, se producirá una fuerte alteración visual de la fachada del edificio.

En este caso, se necesitaría el consentimiento de:

• cualquier habitante del edificio que utilice un marcapasos o cualquier otro tipo de aparato médico que pueda verse afectado por los campos electromagnéticos de la antena.

• Los vecinos de los últimos pisos del inmueble, que se verán expuestos a niveles más altos de campos electromagnéticos.

• Cualquier otro propietario que no quiera asumir el posible riesgo para su salud y la de sus familiares, y que tenga cualquier tipo de duda o incertidumbre sobre el daño o no de estas emisiones.

• Cualquier propietario que considere que puede devaluarse el valor de venta de su vivienda.

En el análisis realizado a diferentes inmuebles situados cerca de antenas se ha podido establecer que el valor declina según la distancia a que se encuentra la antena y la visión de la misma. En los edificios el sistema es algo similar depreciándose los pisos altos cercanos a la antena en mayor porcentaje que aquellos que se distancian hacia los pisos más bajos, además, la afectación al valor alcanza a los otros inmuebles en un radio menor. (Ver gráficos).

Roger Debarbieri O.
Instituto Inmobiliario de Chile

ANTENA REPETIDORA DE ONDAS
ELECTROMAGNÉTICAS
Porcentaje de Depreciación Observado

ANTENA REPETIDORA DE ONDAS
ELECTROMAGNÉTICAS
Porcentaje de Depreciación Estudiado, Observado o Informado

ANTENA REPETIDORA DE ONDAS
ELECTROMAGNÉTICAS
Porcentaje de Depreciación Estudiado, Observado o
Informado dentro de un mismo Edificio